Lionel Andrés Messi. Tres nombres para cuatro balones de oro. El rey de la gambeta, tan adorada por el "loco" Bielsa y rey del gol puro. Falso 9, falso 10, falso 8 pero verdaderamente de otro planeta. Colecciona adejtivos al lado de sus balones de oro y botas de oro en sus vitrinas pero sobre todo le gusta decir esos adjetivos en el campo. El mejor jugador de la sociedad de 2.0 y de la información se limita solo a jugar, sin más.
"Único en su especie"
Unos dirán que su calidad es innata, otros afirmarán que todo es gracias al bello trato del balón que se inculca en la Masía pero todos coinciden en que es único. Argentino, como los habitantes del olimpo Di Stéfano y Maradona. Otro Dios. La mayor alegría fue poder disfrutar a los tres en el fútbol se nuestro país.
Ante todo Leo es el rey del engaño, como todos los grandes. Nunca se sabe por donde irá a salirte con un quiebro, un caño, un cambio de ritmo y lo peor es que aunque lo sepas se saldrá con la suya en un alto porcentaje de las ocasiones.
El mejor futbolista es el que mejores decisiones toma y este es un claro ejemplo de ello. No da balón por perdido, ni entrada por falta. Si su altura se lo permitiese, aunque ese obstáculo lo ha superado enormemente, sería lo que le llaman jugador TOTAL, como en su día Di Stéfano, un todocampista, todojueguista en el fútbol actual, solo imaginármelo se me quita el hipo.
Acompañado de la mejor generación de futbolistas españoles en años solo le queda por lograr lo que su país más quiere, volver a ser reyes del mundo de la mano otra vez de un futbolista brillante como es él. Conociendo a los argentinos si no logra tal hazaña le pondrán un pero a su carrera porque para ellos el Mundial es algo divino.
Asiste, juega y remata. Rompe récords como hobby. Tiene más balones de oro que muchos de cuero en casa. Podemos adjetivizarle mil veces pero siempre sobrarán las palabras. Lo mejor, que aún lo disfrutaremos por muchos años. Tócala otra vez, Leo.
Tres jugadores llevan ya su corona en el olimpo, todos juegan con su balón de oro, pero solo uno tendrá el honor de exponerlo en su casa. Esos tres jugadores son Cristiano, Messi e Iniesta. La raza del fútbol, la grandilocuencia y la elegancia. Uno vivió ya su momento de gran gloria individual y quiere revivirlo, otro quiere conseguir lo que nunca nadie ha conseguido, prolongar su reinado de oro cuatro años y el tercero es el niño bonito de la mejor selección del mundo, el genio de Fuentealbilla, el héroe nacional español. Me deshago en elogios con el tercero porque es el que no ha tenido oportunidad aún de tener el trofeo y ha hecho méritos, todo español, incluso muchos merengues desean que gane el galardón, esa comunión entre bandos no la consigue cualquiera.
"Tres estrellas de cinco estrellas."
Muchos consideran que para ganar el trofeo hace falta hacer campaña, muchos incluso dicen que Casillas, el mejor portero del mundo, no se ha metido en la pelea por el premio para que todos los votos vayan para su compañero Ronaldo. Solo caben tres, para quedarse con uno. Merece la pena ganar el trofeo, dudo mucho que salgan ese tipo de criterios a la hora de votar, espero que todo este tipo de especulaciones sean falsas. He visto balones de oro ganados por Owen, por Nedved y por otros muchos jugadores con menos méritos que los tres candidatos de la actualidad, vivimos en una época en el que la indecisión entre los candidatos se produce por exceso de méritos, deberíamos dar gracias a Dios por ello. Gane quien lo gane nadie puede decir que no se lo merecía, es mejor olvidarse de favoritismos en el jurado. Este año ganará el mejor, seguro.
Una de las incógnitas más comunes de este premio es, si se premia al mejor del mundo o al mejor de la temporada, pero el mejor del mundo fue o no fue el mejor de la temporada, o el mejor del año, o el que más trofeos ganó, o el que más goles metió, o el que más asistencias dio, podríamos estar con esto hasta el día del juicio final. Voy a presentar mejor aún a los candidatos. Messi, bota de oro, máximo goleador absoluto en un año, ganador de los tres últimos balones de oro, estrella del mejor Barça de la historia y campeonísimo de todo a nivel de clubes. Cristiano Ronaldo, líder del Madrid de los récords que batió todos los registros de la liga española, el único jugador que pone en jaque las cifras goleadoras de Leo Messi, determinante siempre. Andrés Iniesta, el heredero del fútbol de Laudrup y de Zidane, la elegancia, el mejor jugador de la mejor selección del mundo, nadie la esconde como él, ganó el premio a mejor jugador de la temporada en Europa y el premio a mejor jugador de la Eurocopa. El trío de las maravillas.
Llegan a mis oídos miles de comentarios acerca del posible ganador. Quiero que lo gane Iniesta pero lo va a ganar Messi, se escucha mucho en España. Cristiano es el mejor si gana Messi sería injusto, rezan los Mourinhistas. Messi es el mejor del mundo y el mejor de la historia, empieza a sonar con mucha más fuerza. Lo que más debería escucharse es el orgullo de poder presenciarlos en nuestra liga cada fin de semana. Yo solo digo, que gane el mejor o que hagan tres balones de oro, un trofeo individual es uno de los temas que más se comentan en un deporte colectivo, bendita prensa. Mientras tanto estos tres seguirán pasándose balones de oro hasta su retirada, esperemos.
"Una canasta hace feliz a una persona, una asistencia hace feliz a dos personas" Toni Kukoc
Esta frase aplicada al baloncesto lo dice todo, a veces es más bello regalar un punto que incluso marcarlo tú mismo. En el panorama basket las asistencias aparecen en las estadísticas prácticamente a la misma altura que el número de puntos. Jugadores han pasado a la historia por ser los mejores en ese aspecto, como por ejemplo Magic Johnson o John Stockton. En el fútbol la asistencia excepto que sea algo fuera de lo común no suele trascender, la vida del pasador es así de injusta. El que mete más goles normalmente es considerado el mejor aunque se dedique solo a eso, a meterlos. Actualmente con jugadores como Iniesta, Xavi, Isco, Özil, nuestra liga está empezando a cogerle gustillo a eso de los pases que valen más que un gol. Sobre todo hay que darle las gracias a la selección española, la tricampeona, sus goles siempre son precedidos siempre de pases antológicos para los que la definición que necesitan tras ellos es simplemente otro pase pero, esta vez, a la red.
Ahora es el momento en el que nos metemos en la máquina del tiempo futbolística, no marcamos ninguna fecha concreta de destino pero sí ponemos en su cuadro de mandos una palabra, asistencia. El trayecto no ha sido muy largo, treinta años, nos encontramos una España que enloquece con el fútbol albergando el Mundial pero solamente lo podemos ver por la tele. Estamos en Dinamarca, asistiendo al debut del mago de la asistencia. Jugaba para el Brøndby y su nombre era Michael Laudrup.
Al joven Michael se le deparaba un futuro enorme, la Juve de Paolo Rossi, Platini y Boniek fue el primer grande que lo contrató, con apenas 19 años. Con todo aquel plantel Laudrup tuvo pocas oportunidades de mostrar su repertorio, no había sitio para sus pases en aquel once Bianconeri. Entonces apareció uno de los mejores futbolistas de la historia para reclamarlo en su puerta, él sí que valoraba sus pases, todo iba a conjuntar con la ayuda de él a la perfección en el equipo de sus sueños, el "Dream Team" exacto, aquel ex-jugador lo necesitaba, se lo llevó con el al Barcelona, el director de esa orquesta era, como bien sabéis, Johan Cruyff.
El Barça consiguió ganar su primera Copa de Europa, era un jugador ideal para la concepción del fútbol que tiene el equipo blaugrana, todo iba de cine. Inesperadamente la historia se torció, la llegada de Romario, el jugador de dibujos animados, el jugador que más se aprovechaba de los pases del danés, fue un lastre para Michael, al solo poder juntar tres extranjeros en el campo, el maestro Johan decidió sentar a Laudrup poco a poco con más asiduidad. La gota que colmó el vaso y que llevó a Michael a abandonar el club fue la final de la Champions contra el Milan en el 94', quería jugar contra su hermano que militaba por entonces en el equipo Rossonero, la historia quiso que ninguno de los dos jugase esa final pero también fue caprichosa al elegir el resultado, uno de los mayores baños de las finales europeas, aquel día el Milan bailó al Barcelona.
Laudrup aunque en el campo destacase por su clase, sus croquetas, sus pases imposibles, tenía un fuerte temperamento, ese carácter le llevó a cometer uno de los mayores errores de su vida, cuando Dinamarca fue repescada para jugar la Euro 92' Michael se negó a ir convocado por sus desavenencias con el seleccionador, posteriormente su país, liderado por su hermano, ganaría el trofeo convirtiendo a su selección en la mejor de Europa. Volvería a la selección pero aquel gran momento, ya se lo había perdido. Su salida del Barça también se produjo por lo mismo que le llevó a cometer aquel gran error. Para más INRI iba a hacer uno de los viajes más complicados que existen en el mundo del fútbol, iba a cambiar Barcelona por Madrid.
El Real Madrid desembolsó una gran cantidad de dinero para vestirlo de blanco y logró el objetivo en el que se basaba su fichaje, ayudar a acabar con la hegemonía del Barça en la Liga, vaya si lo logró, con un show suyo el Madrid advertía un cambio de ciclo endosándole una dolorosa manita al eterno rival. La liga volvía a ser blanca, Laudrup se vengaba de su mayor valedor a posteriori mayor enemigo al sentarle en aquella final.
El Dandy, como lo apodaban siguió paseando su clase por los campos de fútbol, viajó a Japón para vestirse de oro y después terminó su carrera en un histórico, en el club de la Venecia europea, el Ajax de Ámsterdam. Actualmente seguimos disfrutando de su fútbol pero no en sus botas, se ha convertido en un entrenador que inculca un fútbol de bellísima factura en las almas de sus futbolistas, sus jugadores siempre dicen que, aunque sea el míster, cuando coge el balón en los entrenamientos sigue siendo el mejor del mundo. Muchos son los que reclamaban para él en su momento el Balón de Oro a mejor jugador del mundo, otros simplemente le ruegan, asísteme otra vez, Michael.
Ya pasó, ya estamos en, como reza el programa, el día después, el día de reflexión tras el Clásico. Para algunos uno de los mejores Clásicos para otros menos apasionados un partido como los otros nueve disputados en el fin de semana. Quizás no fue un partido tan importante para el devenir de la liga por el empate pero, aún así, fue una disputa de tú a tú de los dos colosos de España muy entretenida y de la que se pueden sacar unas cuantas conclusiones.
El número dos marca el partido, el resultado fue un empate a dos, un empate a dos también en goles de las dos estrellas que estaban destinadas a sobresalir en el campo, Cristiano y Messi. Otro dos que llamó la atención es el carril del dos, Arbeloa quizás el menos convincente de la defensa de cuatro del Madrid volvió a estar otra vez en una cita clave muy correcto tácticamente, Mou sabe que tiene en él un lateral que va a cumplir órdenes específicas en defensa en los partidos importantes a la perfección. No se queda atrás tampoco el protagonismo del carril del dos blaugrana, coincidencia o no la entrada de Montoya por la lesión de un Alves flojo en las últimas citas fue el inicio de una mayor presencia del Barça en el partido.
"Dos a dos"
Salen de este encuentro los dos clubes muy parejos, el Barça mantiene la distancia de ocho puntos pero el Madrid sabe, tanto que pueden pinchar los culés un par de partidos como hicieron ellos como que en el lance del Bernabéu se pueden llevar el gato al agua porque este Barça a diferencia de el de los primeros años de la era Guardiola, ya es humano. El Madrid ya no varía su modelo antes de enfrentarse contra el Barça y eso es un punto a favor de los blancos aunque los catalanes saben que si tienen su once de gala disponible siguen siendo el rival más difícil que se pueden encontrar los de Chamartín.
Que se comentará. Otra vez Cristiano pide calma al Camp Nou, otra vez Messi de libre directo, simples anécdotas dada la magnitud de estos dos bichos, se queda corta la palabra jugadores. Una crítica a Casillas que sigue en pie tras un Clásico un pelín flojo y un Xavi que esta vez no fue determinante. Un penalti posible en cada área. Terminando todo con una opinión de cada lado, la Culé: “Esto Guardiola lo ganaba”, la Madridista: “Esto el Madrid de los 100 puntos lo ganaba”. Habrá que retroceder un año en el tiempo pues.
Se va el entrenador que ha marcado una época de las más brillantes de la historia de la liga española y la más brillante de la historia de su club, del club al que le dio todo desde que era un niño, el Barça.
Todo comenzó un día de verano de 2008 en el que Joan Laporta decidió dejarle las riendas del equipo al mariscal del Dream Team dando por finalizada la era Rijkaard, era una apuesta arriesgada, solo un año de experiencia lo avalaba pero en ese año ascendió al Barça B a Segunda División B. Además de todo se plantó con personalidad en el club diciendo que no quería ni a Ronaldinho ni a Deco. Tenía como ventaja a 3 jugadores que eran los pilares de la nueva campeona de Europa, Puyol, Xavi e Iniesta.
El comienzo de la bellla historia no fue fácil comenzó con una derrota contra el recién ascendido Numancia y empató en el siguiente partido jugando en casa, entonces llegó el día, el día que será recordado como el inicio de esta era, la paliza al Sporting de Gijón, el equipo de Pep arrasó jugando un fútbol bellísimo, esa goleada fue la primera de las muchas de escándalo que protagonizaron en la primera temporada de Pep incluyendo un 2-6 en el Santiago Bernabéu la casa del eterno rival. Con un gran Eto'o como pichichi del equipo, un Messi que con Pep ya era la estrella, un Iniesta que comenzaba a destacar mucho más, el último año bueno de Henry, Xavi como general, Touré Yaya como pulmón y los descubrimientos de Busquets y Pedro hicieron que la temporada fuese la soñada, la perfecta, el triplete batiendo todo tipo de récords y lo mejor de todo jugando un fútbol que pasará a la historia apabullando al rival presionándolos muy arriba y tocando hasta posesiones del 80%.
Guardiola siguió y la siguiente temporada quiso hacer un cambio, no había "feeling" con Eto'o por lo que decidió hacer un cambio de cromos con el Inter y traerse al sueco Zlatan Ibrahimovic, el juego del Barça no bajó de nivel siguieron igual consiguieron las supercopas, el mundialito y así firmaron un épico sextete pero discordancias con el nuevo crack Ibra, la marcha de Touré, la decadencia de Henry y el autobús que les plantó Mou en Barcelona tras la derrota en Milán por las 16h de autobús hicieron que en esa temporada solo pudieran alzar el titulo liguero además de los titulos menores. La siguiente temporada Pep tenía claro que Ibra no era el nueve para su equipo, lo dejó ir y se trajo al goleador de la Roja, David Villa, a pesar de todo ninguno fue su nueve sino que lo fue Leo Messi su invento de poner a jugar al argentino en esa posición también pasará a la historia porque ahí el argentino ha crecido hasta entrar entre los cinco grandes de la historia así que para muchos ya son seis. En esta temporada Pep se llevó el doblete, Liga y Champions tras innumerables duelos con su eterno rival que les compitió todos los títulos hasta el final de la mano de Mou, el mayor rival de Pep, el hombre que le hizo hablar claro a Pep en una rueda de prensa que siempre será recordad y en la que afirmó Pep que él le regalaba su Champions fuera del campo, Mou solo consiguió arrebatarles la copa del rey en la primera final que perdió en su carrera como entrenador Pep.
La cuarta y última temporada de Pep, la menos brillante, haciendo su juego de siempre se atascaron más, las bajas de Villa, Afellay, Piqué, Abidal y Puyol estropearon la última temporada de el de Sant Pedor con todo consiguió llevarse otro título, otra copa del rey venciendo como en su primer título al Athletic y realizando quizás los mejores primeros 20 min de un equipo en muchos años, todo acabó como empezó, su herencia será eterna 14 títulos en 4 años que él dice que fueron 15 en 5 años porque también cuenta el ascenso a Segunda B con el filial, una filosofía que será recordada para siempre, nunca una palabra mala, siempre respetuoso, siempre humilde, deja la liga un grande.
Él resumió el juego del Barça con estas palabras, de manera sencilla: "We look for the free man and pass him the ball. I have the ball, I pass the ball, I have the ball, I pass the ball. We have the ball, we pass the ball"
Ya está aquí, ya llegó, el Clásico. Y volvemos 300 años atrás para llegar al día por el cual este partido es tan importante. Guerra de Sucesión. Ganan los Borbones, se instaura una política centralista y Cataluña pierde sus fueros y su sueño de existir dentro de un estado Federal. A partir de ese momento siempre será un Madrid-Barcelona en todos los ámbitos y como no, la rivalidad iba a pasar al fútbol.
Dos veces al año por lo menos se produce el fenómeno Clásico. Un fenómeno increíble en el campo algunas veces y fuera del campo prácticamente todas. Un hecho singular que hace que los periodistas de cada bando escriban con preocupación que un jugador del rival se encuentra contrariado, que un jugador del rival no quiere seguir en ese club o como ya es costumbre aprovechar la oportunidad para preguntarse por enésima vez.... ¿Quién va a ganar el balón de oro? Así es la fiebre de Clásico.
Los entrenadores defensores del estilo. Mou y Tito.
El clásico es un evento que muchas veces tiene más ruido que nueces. Podríamos pensar que en lo deportivo es algo muy similar durante los últimos 4 años y por eso pierde el "aquel" que podrían tener los de antaño. No pongo la llegada de Mou ni la llegada de Pep como punto de partida, coloco ese punto en la llegada de Florentino al Madrid y como consecuencia el desembarco de grandes figuras para renovar el club al Paseo de la Castellana entre ellas la resalta queramos o no la de Cristiano Ronaldo. Ahí comienza la nueva época de Clásicos, dos entrenadores el Madrid, Pellegrini y Mourinho, dos el Barça, Pep y Tito, los dos más importantes, como no puede ser de otra manera Pep y Mou, los que han impregnado, cada uno en su club, el estilo con el que se enfrentarán en cada ocasión a su eterno rival.
Cogiendo el número dos en referencia a los entrenadores llegamos al tema jugadores, también salen dos, Messi y Cristiano Ronaldo, las estrellas en el campo y fuera de él de cada club. Cada partido estos dos cracks salen ayudados por 10 escuderos, casi nunca los mismos 10, pero siempre siguiendo la misma idea de juego. Entre esos escuderos también sale un dos, dos que quizás sean más importantes que los dos grandes cracks, uno de cada equipo, los "Príncipes de Asturias", Iker y Xavi. Si Iker es una estrella de la bandera de la Comunidad de Madrid, Xavi es una barra de la "Senyera". Sustituyen en este ámbito a Raúl y a Guardiola. Amigos por encima de toda rivalidad, héroes españoles en la consecución de un histórico triplete con la selección absoluta y, sobre todo, un ejemplo para la sociedad.
Una amistad que no se ha perdido con los años.
Todavía seguimos con la resaca del maratón de Clásicos que se saldó con la Copa para el Madrid y la Liga y la Champions para el Barça, con la resaca del último en el que Cristiano calmó al Camp Nou dandole la Liga después de 3 años al Madrid, con la resaca de la última Supercopa y ya llega otra borrachera de Clásico. Las resacas de 5-0 y 2-6 podrían aparecer inesperadamente. El encuentro de la primera vuelta nunca suele ser el clave pero si nos lo ponen hasta en la sopa acaba siéndolo por insistencia.
Deseemos un buen partido de fútbol en el que el Barça tenga su posesión, el Madrid sea letal a la contra y Cristiano y Messi metan un Hat-Trick cada uno, ¿complicado? Soñar es gratis y por lo tanto sin IVA. Aunque si se produce lo más posible es que esté delirando y tenga fiebre, fiebre por el Clásico.